Historia de la Parroquia
Después de 130 años, muchos de los apellidos de los feligreses cuyos antepasados fundaron esta parroquia todavía figuran en los directorios telefónicos de Richfield y Bloomington: Haeg, Adelmann, Christian, Doerfler, Hausler, Boeser, Yetzer, Pahl, Kraemer, Baumgartner, Alt, Houser, Duell, Posch, Link, Friendshuh, Gruer, Steg y Blatz. Estos pioneros alemanes fueron los fundadores de la iglesia católica alemana en “Bloomfield, Minnesota”. El 12 de abril de 1875 se reunieron y se comprometieron a contribuir con $2.041, los cuales entregaron antes de finalizar el año. Con valor y confianza en Dios, comenzaron la construcción, haciendo ellos mismos buena parte del trabajo. Con un costo total de $3.000 la iglesia fue terminada al siguiente año. Debido a que habían usado la casa de Valentine Haeg para celebrar misa mientras terminaban la nueva iglesia, al templo le dieron el nombre de San Valentín. Alexander Scholz fue nombrado conserje con un sueldo anual de $35.
Diez años después, debido a una fuerte tempestad que se desató, un rayo convirtió la iglesia en cenizas. Por entonces los feligreses acababan de reunir dinero para construir una escuela, pero decidieron en su lugar construir otra iglesia. Para finales de 1886 el nuevo templo fue bendecido y consagrado a la Santísima Virgen de La Asunción.
El cuidado de la misión se les dio a los Benedictinos, quienes durante 14 años celebraron misa dos veces al mes. Se retiraron cuando el Ordinario de la Diócesis rehusó su propuesta de que se les adjudicara permanentemente la propiedad del templo.
En 1916 el Padre Peter Schmitz, OMI aceptó ser el párroco. Uno de los problemas que tuvo que enfrentar en la parroquia fue la cuestión de “la nacionalidad”, puesto que la creencia católica proclama: “No hay ni judíos ni griegos...pues todos son uno sólo en Cristo Jesús”. El Padre Schmitz puso en claro que a pesar de sus fuertes raíces alemanas, la parroquia debía aceptar a todos, sin tener encuenta su nacionalidad. Desde 1887 el sótano de la iglesia fue usado como escuela, pero era oscuro, húmedo muy frío durante el invierno. Así, de 1898 a 1899 se construyó una escuela de dos salones y un convento para las Hermanas de San José, Minnesota, que vinieron para enseñar a los chicos.
Para el otoño de 1917 estaban listos la escuela de cuatro salones y un amplio hall parroquial. Los estudiantes tenían que asistir a clase durante nueve meses; hasta entonces, los jóvenes más grandes comenzaban colegio después de que se terminara en los campos el trabajo de octubre; las clases acababan en marzo para poder ayudar con la siembra de primavera.
El Padre Schmitz también dejó de usar el alemán como idioma para enseñar catecismo,historia de la Biblia y para orar. La vieja costumbre europea de que hombres y mujeres se sentaban en lados separados de la iglesia se conservó hasta después de la Segunda Guerra Mundial, porque entonces las parejas llegaron y se sentaron juntas. En los años cincuenta se inició el programa de acomodadores para ayudar a los feligreses a terminar con la segregación. Desde los años veinte hasta los cuarenta, Richfield y Bloomington se llenaron de pequeñas granjas. Durante el período de posguerra, 1945-1965, muchas quedaron divididas en lotes para nuevas casas.
Estas albergaron a familias jóvenes que acudieron a la vieja iglesia alemana. Con frecuencia la gente se encontraba parada afuera durante la misa. Después de treinta cuatro años como párroco, el Padre Schmitz se jubiló por razones de salud. Otro Oblato, el Padre Emil Twardochleb, vino en l950 cuando el colegio contaba con 330 niños. El número de estudiantes llegó a su máximo de 1959 a 1961 con 1.170 alumnos matriculados.
Con la promesa de un préstamo de $335.000 por parte de la Asociación de Ayuda Católica, el párroco William Coovert comenzó en 1953 la nueva iglesia y siete aulas que fueron bendecidas en 1954.
Para entonces, La Asunción contaba con 1.300 familias y 1.000 alumnos. En 1957 se adicionaron 11 salones y el altillo del coro.
Durante los años cincuenta y sesenta la iglesia fue el centro social para familias jóvenes y las reuniones de Mujeres Cristianas, el Club Cena de Caná, el Club para Hombres Sagrado Nombre, el Fun Fest de tres días, la Cena de Otoño, los Clubes de Estudio para Adultos y el Parti Gras. Así, siempre se encontraban escasos de espacio y servicios, y como de costumbre, la gente de La Asunción enfrentó el reto. En 1962, bajo la dirección del Padre Cyril Foppe, 500 hombres y 125 mujeres formaron la “Brigada de la Escoba”. Durante cuatro años barrieron el Estadio Metropolitano después de los juegos de béisbol. Con raras excepciones, el feligrés hacía de barrendero o ascensorista, o estaba encargado de hacer las llamadas, de llevar carritos de lado a lado o de cuidar niños. El dinero procedente de este trabajo pagó 2/3 del Edificio de Actividades, terminado en 1963.
El Concilio Vaticano II, 1962-1965, trajo muchos cambios a la Iglesia Católica: participación laica y ecumenismo fueron conceptos nuevos. El inglés gradualmente remplazó al latín en la misa, y el 10 de diciembre, 1964 se puso el altar de frente a la congregación. La barandilla para arrodillarse al recibir la Comunión fue eliminada, al igual que el uso en la iglesia del sombrero en las damas.
Durante las décadas de los setenta y ochenta, la parroquia comenzó a envejecer. Para 1975 sólo había 343 alumnos en el Colegio de La Asunción. Con menos monjas benedictinas hubo que contratar más profesores laicos. En 1977, después de 77 años de dedicación y servicio, las monjas benedictinas se fueron.
En 1984, los Oblatos de María Inmaculada devolvieron a la Arquidiócesis el cuidado de la parroquia. Aunque han pasado más de dos décadas, muchos de los feligreses aún los recuerdan con cariño. A partir de entonces, los sacerdotes de la Arquidiócesis, Ralph Goman, Chris Russell y Michael Tix, sirvieron fielmente a La Asunción.
En 1994 el Colegio de La Asunción se consolidó con St. Richard y St. Peter para formar Blessed Trinity. Después de más de una década y con más de 400 alumnos, continúa hoy sirviendo a las tres parroquias y representando bien la diversidad étnica de nuestra área. El Padre Mike Tix se esforzó por mantener fuertes lazos entre La Asunción y el Colegio Blessed Trinity.
Cientos de feligreses de La Asunción están enterrados en su cementerio, que colinda con la iglesia y que fue bendecido hace más de un siglo. En 2001 se expandió el predio original del cementerio y se inauguró una escultura en bronce de Cristo Resucitado.
En junio, 2004 el Padre Tom Merrill, OFM, Conv., fue asignado como párroco. Durante este tiempo, la creciente comunidad latina continúa ocupando su lugar junto a los antiguos feligreses.
La Asunción refleja claramente la unidad que nuestra fe católica trae cuando en nuestra diversidad, creemos en “Un Señor, una Fe, un Bautismo....”
